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21 años; no corrí delante de los grises, no voté la Constitución del 78 y mi memoria histórica comienza con El Doblete del 96. Marxista lunes y martes; católico miércoles y jueves; liberal viernes, sábados y domingos.
lunes, 14 de mayo de 2012

Izquierda Unida: puta engarzada.


   
Si Diego Valderas llevase casco y fusil bajo el brazo bien podría haber salido a la rueda de prensa y dar el último parte de guerra: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el votante de Izquierda Unida...”

Pero no lo hará; no tienen valor ni él ni el Partido Comunista de Andalucía para el cuerpo a cuerpo ni la guerra de trinchera. Son más de las conspiraciones de palacio, del juego de la silla, del baile de titiriteros, el acolchado de los sillones y el olor a madera en los despachos.

Aunque no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que llamaban a rebelarse contra PP y PSOE; curiosamente el nuevo compañero de viaje, o más bien de despacho. Cayo Lara llegó a decir en Twitter:

@CayoLara Apoyar al PSOE en Andalucía es ratificar las políticas de ZP. Apoyar al PP es legitimar las de Rajoy. Es la hora de rebelarse. ¿Probamos?

Pero eso fue el 26 de febrero; en la precampaña, donde todo vale. Los candidatos de IU entre caricia y beso a los niños levantaban el puño y juraban desprecio absoluto a las políticas neoliberales del PSOE. Clase obrera, imperialismo, capital, neoliberalismo... escupían por la boca entre sonrisas, apretones de manos y saludos al estilo de la realeza.

Incluso colocaron de cabeza de lista por Sevilla al arquetipo de marxiano moderno: larga barba blanca-grisácea, panza y palestino enredado al cuello. Aunque por como se han desarrollado los acontecimientos pretendían, más bien, que fuese la gitana con bata de cola en lo alto de la televisión.

Pregonaron que eran algo totalmente diferentes al PSOE, que este era el diablo y ellos la verdadera izquierda: adalides del 15M, el Mayo del 68, Lenin, Marx, la revuelta de Haymarket...; de toda revolución habida y por haber, de todo pensamiento crítico...

Después intentaron justificar el pacto con un referéndum reconducido para que se aprobase lo que la dirección del PCA pactó con el PSOE y había pregonado a los cuatro vientos. Todo atado y bien atado. Si Griñán era el diablo Valderas buscaba un despacho en el infierno...

No me extrañaría que los 437.445 votantes se presentasen en la sede de Izquierda Unida al grito de “¡Que no! ¡Que no! ¡Que no nos representan!” al saber que habían delegado involuntariamente su voto a 6.000 afiliados: una cuota bancaria como pilar de democracia y representatividad...

Pero yo no niego la culpabilidad de los militantes de IU, ellos han sido cómplices de su dirección; mamporreros de Valderas. Han carecido totalmente del pensamiento crítico del que presumen y no han sido capaces de rebelarse, como decía Cayo Lara, ni contra el PSOE ni contra su propia dirección.

Izquierda Unida ha alimentado el bipartidismo y ha cavado eso sí, con hoz y martillo, su propia tumba. En una oportunidad histórica no ha mostrado su diferencia con el PSOE, dando alas al “voto útil”: ¿para qué votar a un partido que va a perder si otro que es igual tiene opciones de ganar? Además de prostituir el voto de quienes depositaron su confianza, muchos de ellos asqueados del PSOE.

Y es que IU ha intentado ser una puta de lujo colando tres o cuatro de tus propuestas menos trascendentes; pero una puta de lujo es una puta.
Tan sólo dar mi enhorabuena al Partido Comunista que vuelve al Palacio de Invierno; aunque esta vez para sentarse a comer con el zar...

sábado, 11 de febrero de 2012

El nietzscheano Garzón y la españa de fanfarria.



Antes de nada decir que tan sólo soy un estudiante de ingeniería de telecomunicaciones. No tengo, por tanto, la suerte que muchos en Twitter. Será, quizás por despiste quizás por olvido por lo que no marqué la casilla de obtención del título de derecho con el registro de mi cuenta. No soy, pues, experto en leyes ni tengo un máster en derecho constitucional;  cosas, ambas, bastante difundidas entre el público general, que compagina la lectura supersónica de sentencias judiciales con la cátedra de dialéctica hegeliana del primer momento: la tesis sin antítesis ni síntesis; el argumento vacío.
Y es que con el Caso Garzón se ha desatado el jacobino de taberna que muchos llevan dentro; el de inflación, Ibex 35 y macroeconomía entre fino y tapa. Ya sabemos, cada españolito tiene un abogado, un médico y un seleccionador dentro.

Corría el año 2009: Zapatero había ganado las elecciones el año anterior y la crisis era tan solo una desaceleración. Tres tipos, escopeta en mano, boina en la cabeza y ropa de camuflaje pasan el fin de semana cazando en la estepa jienense. Algo absolutamente normal si no se llamasen Mariano Fernández Bermejo, Dolores Delgado y Baltasar Garzón y fuesen ministro de justicia, fiscal de la Audiencia Nacional y el juez instructor de un caso de corrupción que involucraba a la oposición. Es también esta época, a tres  semanas de las elecciones gallegas, cuando empieza a filtrarse el sumario a través de El País.
Los populares ven una trama orquestada desde la Audiencia Nacional contra su partido y los socialistas se frotan las manos: ellos no hablan de los jueces, confían en la justicia.

Ahora es el año 2012; Rajoy ha ganado las elecciones hace unos meses y la crisis es una regresión.  Garzón es juzgado y condenado por escuchas ilegales entre abogado y cliente.
Los socialistas creen en la existencia de una mano invisible que intenta tapar la boca al juez, se oye la palabra conspiración. El Partido Popular no habla, ellos confían en los jueces.

La justicia española es como los árbitros. Cuando nos perjudican a nosotros: contubernio fascista, villarato. Cuando al que no benefician es al otro: no hablamos de ellos, sabemos que su trabajo es difícil y que hacen lo que pueden.


He de reconocer que Garzón no es santo de mi devoción. Lo siento, pero no puedo defender la separación del poder judicial y el político elevando a la categoría de héroe a un juez que militó en el PSOE de Felipe González. Pero no por ello negaré su indudable contribución en la lucha contra la corrupción y en favor de los derechos humanos.
E igual de kafkiano veo “el rey debe serlo porque trajo la democracia” como “Garzón no debe ser procesado porque ha acabado con el narcotráfico”. Los méritos políticos o judiciales no son vales canjeables.  Si Garzón ha permitido escuchas ilegales entre abogado y cliente es culpable independiente mente de su pasado; la justicia no debe tener memoria.
Garzón pensó estar más allá del bien y del mal; consecuencia de firmar sentencias de procesos rimbombantes entre focos y flashes. No todo vale, aunque los fines sean loables.


Pero no hay que preocuparse, en españa hay separación de poderes…
no perdemos un juez, ganaremos un político. ¿PSOE, IU, partido propio…?